MERCEDES SOPHÍA RAMOS. Escritora Grupo ALAS

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martes, 3 de abril de 2018

ARTÍCULO DEDICADO Y REEDITADO A LA ILUSTRE MALAGUEÑA Mª ROSA DE GÁLVEZ

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=notic
M ª ROSA GÁLVEZ, HIJA ILUSTRE DE MARCHARAVIAYA.
PUBLICADO EN ACE ANDALUCÍA. 
EL RETRATO ESTÁ CREADO POR LA PINTORA LARISSA SARRIA. 
PARA VERLO PODÉIS ACCEDER AL ENLACE http://www.aceandalucia.org/index.php?id=notic


Marcharaviaya está situada en un vergel llamado “La Axarquía”,  esta comarca reúne una serie  de condiciones climatológicas que los romanos llamaban el pequeño paraíso, se cree que por su situación y altura los productos allí sembrados cuentan con excelente calidad, algunos entendidos comentan sobre las cepas allí sembradas, asegurando que la uva en ese lugar, desde su simiente,  es bañada durante las noches con una fina y suave rociada  que combina de modo esencial con las altas temperaturas durante el día.
Ciertamente es un lugar que guarda un conjunto de elementos indiscutiblemente bellos, de hecho, todas las culturas que se asentaron en sus parajes se quedaron allí por mucho tiempo.
Independientemente de sus cuantiosos valores y de que Marcharaviaya geográficamente está enclavada  en una zona privilegiada, también es notablemente conocida en todo el mundo por sus hijos allí nacidos. Ellos son la familia Gálvez.
 Curiosamente en esa familia brilló para la posteridad más de un miembro, entre ellos, José Gálvez , ministro de Carlos III , Bernardo Gálvez, virrey de Nueva España, ambos ilustres y de una gran trascendencia política.
De esta saga nace también  María Rosa de Gálvez, ella fue una niña adoptada por una familia malagueña de insignes apellidos, su padre el coronel Antonio de Gálvez y su esposa Mariana Ramírez. Posiblemente la niña nació  en Macharaviaya (Málaga) el día 14 de Agosto de 1768, otros orígenes apuntan que nació en el centro de la ciudad, concretamente en la Plaza de la Merced, donde vivió una larga temporada, en todo caso, la pequeña estuvo un tiempo en un hospicio de Ronda hasta ser adoptada por sus padres. Su infancia la pasó en un ambiente de lujo y abundancia, recibiendo una educación y unos conocimientos que ella supo aprovechar altamente por su magnífica inteligencia.
 Gálvez fue una poeta, pensadora y licenciada en versos que supo empoderar con sus letras su finísima y singular obra, su fortaleza en el uso de la palabra escrita la  idealizaba inconscientemente, muy dentro de su personalidad y perseverancia,  Mª Rosa construyó una parcela de literatura que armonizaba desde una posición neoclásica y a la vez modernista, su elemento engranaba desde sus comienzos con un estilo que directamente se constituía gracias a saber esbozar la  incidencia más pura del lenguaje, clara y rotunda sus rimas llenas de innovación  escandalizaban a la sociedad en que vivió, coincidiendo  con un estricto paralelismo a su modo de vida, las intransigencias de la época no determinaban en forma alguna a sus métodos incuestionables.
Mª Rosa de alió con la libertad muy dentro de sus convicciones, sin alertarse de opiniones contradictorias y circunscritas, no dejando cabida a periplos exteriores que condicionaran su trayectoria.
                   Muy pronto Mª Rosa se detuvo en profundizar en la filosofía y en todos los derivados de la gramática, la lengua perteneció a su vocación como una asignatura que la evidenciaba en el futuro como a una espléndida  escritora, a su vez, los autores del momento (Luzán, Cadalso…) alentaban más si cabe su disposición interna por las letras y especialmente por la poesía ilustrada.
                  En principio Mª  Rosa eligió la poesía no preciosista con un formato que inspiraba el neoclasicismo basado en críticas ilustrativas que imitaban los acontecimientos culturales y políticos, más tarde, se decantó claramente por el romanticismo, en algunos de sus poemas de amor decía:  
 
 

     El sueño huye de mí, y el genio vela;
     natura me convida, y elevada
     a la vista de tantas maravillas,
     mi acento vuela a par de mi deseo.

                    Desde su punto de vista escribe una maravillosa conclusión sobre el amor, como  igualmente divinos todos sus libretos de obras teatrales, la mayoría de ellos  fueron escenificados en los principales teatros de la corte madrileña: El Príncipe, Los Caños del Peral… entre otras compañías, en todas fueron  acogidas parte de sus diecisiete obras escritas, toda su obra coincidía y se conectaba bajo una disciplina independiente y opuesta a los cánones establecidos. Su inquietud por el modernismo la opusieron frontalmente a las opiniones reservadas que se tenían de la figura femenina y sus reglas a seguir. El éxito de sus piezas teatrales se basaban en lo novedoso de los argumentos,  portando a la mujer a un plano de igualdad y justicia, a veces, en su desesperación por transmitir esas guías  de libertad admitía un suicidio antes que la remisión en cualquiera de sus facetas, se remontaba a las obras griegas donde se erigían tragedias al igual que en su obra: Safo, Florinda y Blanca.
                 Su vida estuvo plagada de acontecimientos que difundieron muchas habladurías en su círculo social, estuvo casada con su primo José Cabrera, hombre tosco y poco adecuado para la sensibilidad extremada y soñadora de la escritora,  una vez que el matrimonio se instaló en Madrid, Mª Rosa entabló amistad con Manuel Godoy primer ministro del reinado de Carlos IV,  de dicha amistad se supuso una relación de amor que más tarde se confirmó entre bambalinas por todos los ámbitos cercanos a la corte, Manuel Godoy a su vez parecía haberse relacionado amorosamente con la reina Mª Luisa de Parma, por tanto todo ese entramado envolvió celos, intrigas y maquinaciones que Mª Rosa exceptuaba libre y voluntariamente.
                      Manuel Godoy visitaba muy frecuentemente a la escritora, de tal manera que pasó de ser su preferida  a convertirse en su único amor. Mª Rosa supo eliminar obstáculos y en su discreción más sutil eligió de entre las doncellas a una que se parecía físicamente a su semblanza y altura, cada tarde la doble de Gálvez se sentaba a bordar a través de los cristales, mientras que ella y su enamorado se encontraban placidamente muy cerca de Aranjuez, igualmente se rumoreaba que la doncella de gran parecido a Mª Rosa se aposentaba en las habitaciones e incluso ocupaba su cama para hacer simular a todos los habitantes de la casa que  dormía su propia señora.
                   Manuel Godoy,  hombre culto y refinado se interesó profundamente por  los escritos de su enamorada, siendo él uno de los principales impulsores de sus publicaciones, tanto es así que le imprimió a Mª Rosa tres obras en las Reales Imprentas, por tal hecho fue muy criticado por su destructores políticos, Godoy salió al paso justificando que en nombre de la cultura toda ayuda sería ampliamente recompensada para la nación. A pesar de los obstáculos y compromisos de ambos el amor prevaleció de manera  continuada y por mucho tiempo. Entre tanto, Gálvez se entregaba con mucha más fuerza a imaginar historias y poemas que quedarían luego imperdurables en el tiempo.
                 Mª Rosa Gálvez falleció en Madrid en el año 1806, su vida estuvo sembrada de éxitos que disfrutó tanto en España como en Europa. Hoy en Málaga se le recuerda como a una gran luchadora imperturbable y digna de las letras que su nombre representa, haciendo gala de la raza incombustible que posee la mujer andaluza, su biografía ha sido estudiada por célebres historiadores actuales, como ha sido el caso de Aurora Luque. La dignificación de su obra es reconocida actualmente por críticos literarios de todo el mundo.
  p de mi deseo
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martes, 20 de febrero de 2018

FLORES EN LAS ROCAS

 FLORES EN LAS ROCAS





Quiero decirte, que eres tú quién crea un círculo interminable
 un lugar sin puertas ni muros donde guardas mis candados de ayer
 allí,  tus ojos  dirigen el brillo que ves en mi mirada.
Quiero decirte, que conociendo el color profundo del océano
hoy me siento a flote, sostenida en la yema de tus palabras
 esas que  predicen felicidad, las que mi sueños olvidó.
Quiero decirte, que en las mil vueltas que da la vida
 encontré el límite, sin saber que entre las piedras estabas tú
 allí, por tu presencia, las rocas tienen flores que acarician el mar.
Quiero decirte, que alguna vez había soñado amanecer  contigo
sin conocerte, no sé, en algún lugar, pero sí bajo el cielo de ti
en pura mística, pensé en el poder que me ofrecían tus abrazos.
Quiero decirte, que la tristeza pasó de largo, de la mano de ti
incluso cuando quiso herir mi piel, incluso cuando la hirió
allí, todo lo gris se volvió del color que trasluce la ternura.
Quiero decirte, que creyendo saber todos  los perímetros del amor
no supe nada hasta encontrarte, no sabía nada, nada
que lo que suscitas es todo y  todo es tan desconocido…!
Quiero decirte, a ti y a tu libertad que amar así, es más que amar
optando por mí, entre hilos de incertidumbres, es más y más
 es mucho más,  amor, es mucho más.




  mercedes sophía ramos

EL GLOBO AMARILLO

                EL GLOBO AMARILLO



       Tus minúsculas palabras de amor,
       crearon la gran montaña invisible,
       por donde sube el viento que respiro,
       aire que suspira o ríe...
       que bandea y avanza, que retrocede y sigue,
       nunca sol, ni tampoco noche
       nunca día, ni tampoco tarde.
      
       Me sentaba en el escalón de los sueños
       para inflar el globo amarillo de mis deseos,
       para ver, cómo se desinflaba  al aire,
       para quedar otra vez más en el lugar
       donde  acababa de empezar,
       nunca sol, ni tampoco noche
       nunca día, ni tampoco tarde.
       
       Cuando me enredaba en tus ojos,
       con la memoria automática en ti,
       me  subía a la torre más alta, la que no tiene fin...
       allí me condenaba, y me clavaba a ti,
       en esa espera ya esperada, tú volvías a mí,
       nunca sol, ni tampoco noche
       nunca día, ni tampoco tarde.



POEMA PUBLICADO EN EL LIBRO DE LA COLECCIÓN WALADA-8

RECITANDO EN LA DIPUTACIÓN DE MÁLAGA

En el vídeo recitando dos poemas míos, FLORES EN LAS ROCAS y SON MUCHAS TUS GRACIAS.
El recital estuvo organizado por la Academia de las Artes y las Letras Santa Mª de la Victoria y por su presidente el escritor Diego Ceano, la presentación estuvo a cargo de Rafael Moreno, escritor y al igual que yo miembro de la Academia.

RETITAL POÉTICO EN LA DIPUTACIÓN DE MÁLAGA, FEBRERO 2018




viernes, 9 de febrero de 2018

JOSÉ MARÍA HINOJOSA. ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA SOLERA EDITADA POR EL AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA





                         JOSÉ MARÍA HINOJOSA
                    POETA DE LA GENERACIÓN DEL 27


                     José María Hinojosa, poeta  de la Generación del 27 cierra la trilogía  de los creadores de ese período nacidos en Málaga. Así como Altolaguirre y Prados,  Hinojosa  encierra en su labor literaria inmensidad de palabras que liadas entre sí  calculan el verso exacto y certero. Su obra organizada en diferentes ciclos enardece una lectura que despierta una extraordinaria  grandeza en sus diferentes poemarios. (Poemas del Campo, La rosa de los Vientos, Orillas de la Luz etc, Su obra fue muy intensa, pensada para enardecer el espíritu del lector.
¿“Es un poema  pequeño y ligero el que  quiere   instalarse en tu gran corazón”?  Seguramente sí.
                  Los poetas de siempre hablan y discurren  a través de los años  dejando  evolucionar su lírica por doquier, su palabra escrita conquista fronteras y continentes, derriban  altos muros milenarios  para construir sus inspiraciones, para quedar en la memoria de la humanidad. Algunas poetas   nos hacen recordar ese íntimo verso que de vez en cuando recitamos en voz alta, y… que de alguna manera lo hacemos nuestro. Fragmentos, canciones, coplillas que por unos instantes nos hacen viajar a un mundo soñado.
                 Hinojosa nos dejó escrito poemas exhaustivos  y surrealistas, en un entendimiento tal vez idealizado en un concepto abstracto y modernista, su alto nivel quizás es complicado de descifrar  a primera vista, sin embargo y siguiendo la línea de los del 27 su contemporaneidad se calca muy profundamente en la totalidad de su obra
                   José maría nace en Campillos (Málaga), en el año 1904, estudió derecho y  viajó incansablemente por distintos países europeos, en esos viajes adquirió una percepción multicultural que le ayudarían en su variada obra.
                  Unos de sus poemas más significativos se titula: “La Rosa de los Vientos”  en él deja escrito una similitud poderosa con el universo, un segmento  del poema dice así:
                              Para picotear sobre mí fría palma
                              bajan aleteando las estrellas
                              y la Osa Mayor no será nunca blanca
                              porque ha olvidado su pasión mimética.
                
                  El poeta entabla amistad con los artistas más importantes del  momento, pintores como Dalí ilustra unos de sus libros, sus éxitos venían acompañados por el grupo generacional que apoyan su trayectoria como escritor.
En el año  1936 el poeta es encarcelado,  la represión que opacamente ofrecía esos días  la historia española aumenta en los pensadores e ilustrados. Los sublevados atacan por el aire a Málaga y la cárcel es bombardeada, al quedar sus puertas abiertas entraron vilmente un grupo de anarquistas impiadosos y callaron al poeta para siempre.
                   José María Hinojosa en nombrado por la Diputación de Málaga, “Hijo Predilecto de Málaga” en el año 1998, en su recuerdo nos quedamos agradecidos por su entrega poética,  haciéndola nuestra para siempre.

                             

¿AHORA QUÉ?

¿Ahora qué?

“Cuando se ayuda sin idea de obtener nada a cambio, oirás como los latidos de tu corazón se tornan en notas musicales”

Se ha escrito mucho sobre los sin techos, todos coinciden en lo mismo,  lo primero es ayudar y ayudar, es cierto, todo es poco y nada es demasiado, la buena voluntad es indispensable, esa buena condición hace que esas personas excluidas salgan del apuro inmediato que precisan. 
Existe un ejército de personas anónimas e invisibles que merecen tener todos los reconocimientos habidos por su generosidad y entrega, personas que dedican su tiempo libre a ayudar y atender a esas personas que merodean por la sociedad sin recurso alguno. Toda esa ejemplaridad es singular cuando embargan parte de su vida ayudando a marginados e indigentes. Sin dudar, todos ellos son personas buenas.
La caridad es un don que toca a elegidos y eso es extraordinariamente meritorio,
sin embargo, todos sabemos que esas ayudas no son suficientes, prueba de ello, el gran grupo que habita en la ciudad sin casa ni cobijo. Ahora que ha terminado la campaña de Navidad,  nos encontramos con la pregunta. ¿Ahora qué?  Ahora qué hacer para mantener a esas personas con un mínimo de dignidad o calidad de vida.
La situación requiere urgentemente un planteamiento rápido para erradicar esta gran desigualdad,  a veces, vergonzante para la sociedad de nuestros días, existen variadas capas de pobreza, están los que cruzaron la línea de clase media y pasaron directamente al lado oscuro y también está la fila apagada y sin esperanza de poder remontar algún día. 
Toda esa injusticia no sería tan imposible de regenerar, la imaginación dicta infinitas posibilidades, para ello, es preciso elaborar unas buenas medidas que estén acompañadas por el clamor popular, que, hoy en ese tema sigue mudo. Todavía no se han celebrado ninguna movilización o concentración generalizada pidiendo la inclusión de estas personas.
La verdad, pedir a gritos esa inclusión es pura Ley de Dios.
Esas medidas no deberían ser tan difíciles, serían tan simples como intentar favorecer a esas personas con trabajos inmediatos y sencillos, trabajos comprometidos a su situación con un pequeño jornal y que probablemente muy pocos parados estarían dispuestos a realizar, en el mejor caso que la hipótesis se hiciera realidad, esas tareas estarían ligadas muy posiblemente en el sector de servicios y para la comunidad, y,  con el tiempo quién sabe si podrían acceder a tener otras oportunidades.
La caridad es muy benigna, pero insuficiente para estos grupos de marginados, resulta anacrónico y triste contemplar a estos indefensos seres deambulando por la ciudad. Mientras, nuestra indefensión  queda al descubierto.